HONG KONG – El icónico —y vital— Mercado de las Flores de Mong Kok enfrenta un futuro incierto a medida que el gobierno de Hong Kong impulsa planes de renovación urbana que amenazan con transformar radicalmente o desplazar a cerca de 150 comerciantes florales arraigados en el distrito de Yau Tsim Mong desde la década de 1960. Las propuestas, que buscan modernizar infraestructuras obsoletas, han generado una profunda preocupación entre vendedores, conservacionistas y residentes, quienes temen que la reurbanización erradique el carácter distintivo del mercado y desplace a los pequeños negocios tradicionales debido a un aumento inasumible de los costos operativos.
El Flower Market Road, conocido por su vibrante tapiz de flores que van desde ramos asequibles hasta orquídeas raras, ha sido durante más de medio siglo un eje comercial esencial, especialmente con una afluencia masiva de compradores durante festividades como el Año Nuevo Lunar. Este mercado, colindante con otros enclaves tradicionales como el Jardín de Pájaros de Yuen Po Street y el Mercado de Peces de Colores de Tung Choi Street, constituye un singular centro de comercio popular y una importante atracción turística.
El Impulso Gubernamental de la Modernización
Desde 2019, la Autoridad de Renovación Urbana (URA) ha estado sopesando diversas estrategias para el área de Flower Market como parte de su misión más amplia de revitalizar distritos envejecidos en Hong Kong. Aunque los detalles precisos se mantienen en reserva, documentos internos sugieren opciones que van desde mejoras modestas (drenaje, iluminación, cubiertas peatonales) hasta ambiciosos proyectos de reurbanización integral que podrían implicar la demolición de estructuras existentes para dar paso a complejos de uso mixto que incluyan componentes residenciales o comerciales.
La justificación oficial subraya la necesidad de subsanar deficiencias en la infraestructura, como problemas crónicos de drenaje que causan inundaciones, la falta de instalaciones sanitarias adecuadas para visitantes y la inexistencia de accesibilidad para personas mayores o con discapacidad. Sin embargo, el gobierno no ha ofrecido un cronograma definido, citando la necesidad de continuar con las consultas de las partes interesadas.
Incertidumbre Entre los Comerciantes Históricos
Para los comerciantes, muchos de los cuales representan la segunda o tercera generación de floristas en la zona, la perspectiva de la reurbanización desata ansiedad. Gran parte de estos negocios opera bajo arrendamientos mensuales o acuerdos informales, lo que los hace vulnerables al desalojo. Incluso aquellos con contratos más estables temen que los costos operativos de un mercado modernizado —que se espera sea similar a otros proyectos de renovación en la ciudad— sean inalcanzables.
El destino de mercados tradicionales previamente renovados, como el Central Market (reabierto como complejo minorista y patrimonial en 2021) o el Wan Chai Market, ha servido de sombría advertencia, donde los costos incrementados marginaron a los pequeños comerciantes históricos. Los floristas también enfrentan desafíos logísticos durante una posible reubicación temporal, dado que la venta de flores frescas exige infraestructuras específicas, como refrigeración y suministro constante de agua, condiciones difíciles de replicar en un entorno provisional.
El Valor de la “Herencia Viva”
Defensores del patrimonio y planificadores urbanos argumentan que el valor del Mercado de las Flores no reside en sus estructuras físicas, sino en su cultura inmaterial: la densa red de prácticas sociales, relaciones económicas y funciones comunitarias que conforman un ejemplo cada vez más raro del comercio callejero tradicional de Hong Kong.
Si bien la URA afirma buscar un equilibrio entre la mejora infraestructural y la preservación del carácter, los críticos señalan la falta de garantías específicas sobre asequibilidad de alquileres, protección a los vendedores y apoyo para la reubicación. Los concejales de distrito han pedido mayor transparencia y protección robusta para los comerciantes actuales.
La experiencia internacional ofrece modelos dispares. Singapur ha modernizado con éxito sus mercados subvencionando los alquileres para mantener la accesibilidad de los comerciantes, mientras que Taiwán ha optado por enfoques híbridos que actualizan la infraestructura sin sacrificar el ambiente informal del mercado.
Actualmente, el Mercado de las Flores continúa operando, pero la extendida incertidumbre sobre su futuro —la consulta pública podría alargarse hasta 2026— impide a los vendedores realizar inversiones a largo plazo o planificar la sucesión de sus negocios. El desenlace de este debate será decisivo, sirviendo como un indicador clave de cómo Hong Kong pretende conciliar la urgente necesidad de modernización con la conservación de su singular identidad urbana y su tejido social.