MADRID, 15 de mayo de 2025 — Un nuevo estudio sobre tendencias florales anticipa que el año 2026 marcará un cambio significativo en el arte de regalar flores, priorizando la conciencia estacional, la claridad emocional y la sostenibilidad. Especialistas del sector señalan que las flores trascienden las celebraciones tradicionales para convertirse en un marcador de hitos personales y ritmos de vida, integrando así una práctica más “consciente” y menos ligada exclusivamente a festividades calendáricas.
El enfoque para el próximo año se centra en la calidad y el significado sobre la opulencia, alineando la elección floral con el tema emocional del mes y la disponibilidad real de la flora. Esta tendencia refleja una demanda creciente por parte de los consumidores de regalos que narran una historia y respetan los ciclos naturales.
La Conexión Emocional, Más Allá de Febrero
Tradicionalmente, el patrón de compra se concentraba en fechas clave como el Día de San Valentín o el Día de la Madre. Sin embargo, para 2026, la consultora destaca una distribución más armónica a lo largo del año, donde cada mes sirve como oportunidad para expresar un sentimiento específico.
Enero, un mes de introspección y planificación, se convierte en el periodo ideal para regalar flores que simbolicen el nuevo inicio y el apoyo. Materiales como los tulipanes en tonos pálidos, los ranúnculos y los narcisos se recomiendan en diseños minimalistas y aireados, perfectos para celebrar un nuevo trabajo o un objetivo personal.
En febrero, aunque el foco sigue siendo el romance, la tendencia se amplía hacia la auto-estima y la amistad. Se sugiere una ruptura con el estereotipo de la rosa roja, optando por paletas más ricas —como el melocotón o los tonos desnudos— y diseños esculturales, enfocados en la textura y el volumen para transmitir una emoción matizada.
Primavera de Reconocimiento y Abundancia
La llegada de la primavera refuerza el simbolismo de agradecimiento y crecimiento. Marzo se destaca por el reconocimiento a la fortaleza femenina y la gratitud. El Día Internacional de la Mujer impulsa el uso de mimosas, narcisos y jacintos, con paletas de color luminosas pero suaves, haciendo énfasis en un diseño ligero y lleno de esperanza.
Abril y mayo marcan el pico de la celebración y la calidez. Abril, más relajado, impulsa el uso de flores silvestres y tulipanes en arreglos que simulan un jardín recién recolectado, celebrando la vitalidad de la naturaleza. Mayo, con el Día de la Madre como eje, requiere flores que transmitan ternura y profundidad emocional, como las peonías, los guisantes de olor y las rosas de jardín, predominando los tonos pastel suaves.
Verano e Invierno: De la Alegría Informal a la Reflexión
Los meses de verano se caracterizan por la espontaneidad. Julio es ideal para regalar flores como signo de amistad y alegría despreocupada, utilizando girasoles y zinnias en arreglos vibrantes e informales. Por contraste, agosto se enfoca en el apoyo personal y el ánimo, con dalias y gladiolos que ofrecen solidez y calidez en su colorido.
El final del año exige un acercamiento más contemplativo. Septiembre simboliza la transición y el restablecimiento del ritmo con flores de tonos terrosos, como los crisantemos y las dalias, ideales para marcar inicios académicos o profesionales.
Al llegar a noviembre, el acto de regalar flores se vuelve más íntimo, centrándose en el recuerdo y la gratitud. Los expertos sugieren composiciones sencillas y sobrias en tonos neutros, utilizando menos elementos pero de alta calidad, para expresar un respeto profundo y sincero. Finalmente, diciembre recupera el espíritu de unión y celebración. El uso de amarilis, rosas y follaje invernal en paletas clásicas de rojo, blanco y verde profundo, asegura que los arreglos florales no solo decoren, sino que también actúen como un fuerte nexo emocional durante las reuniones de fin de año.
En resumen, la clave para un regalo floral exitoso en 2026 es el diseño con intención. La temporada dicta no solo la disponibilidad, sino el mensaje inherente. Los floristas y consumidores deberán enfocarse en evitar el desperdicio y buscar proveedores que garanticen la historia y la excelencia detrás de cada tallo.