El emblemático Mercado de las Flores de Hong Kong afronta la mayor renovación de su historia

A pocos minutos a pie de la estación Prince, el denso paisaje urbano de hormigón de Kowloon cede paso a un estallido de orquídeas, kumquats y bambú de la suerte. El Mercado de las Flores de Hong Kong (旺角花墟) es uno de los mercados callejeros más queridos y fotografiados de la ciudad, pero su historia es mucho más larga y compleja de lo que la mayoría de los visitantes imagina. Desde sus orígenes como mercadillo fronterizo en el siglo XIX hasta el multimillonario plan de renovación urbana que redefine su carácter, el mercado se encuentra en un punto de inflexión histórico.

Orígenes y auge

Según documenta el sitio de investigación CityUnseen, el germen del mercado surgió a finales del siglo XIX, cuando agricultores de la entonces colonia británica vendían flores al atardecer en la frontera con China. La llegada del ferrocarril Kowloon-Cantón en 1910 impulsó el comercio, permitiendo a los campesinos del Nuevo Territorio llevar sus productos al centro urbano.

Sin embargo, la transformación más profunda ocurrió entre las décadas de 1970 y 1980. La rápida industrialización de Hong Kong desplazó a los agricultores originales, reemplazados por comerciantes que importaban flores de todo el mundo. El término “墟” (mercado temporal) se mantuvo como nombre a pesar de que los puestos eventuales dieron paso a tiendas permanentes.

Destino turístico y encrucijada

Para la década de 1990, el mercado ya no era solo un punto de abastecimiento para floristas. Se convirtió en una atracción para el público general y los turistas. La tradición de regalar flores, el auge de las plantas de interior en los pequeños hogares de la ciudad y la cercanía con el Mercado de Pájaros lo consolidaron como un destino único en la ciudad.

Hoy, ese legado se enfrenta a su mayor desafío. En marzo de 2024, la Autoridad de Renovación Urbana (URA) anunció un plan para reconstruir seis parcelas del barrio, presupuestado en 2.500 millones de dólares de Hong Kong. El proyecto prevé la construcción de unas 1.350 viviendas, un canal urbano y nuevos espacios públicos, con una fecha de finalización estimada para 2036.

El riesgo de la gentrificación

Aunque la URA asegura que solo 20 de las aproximadamente 120 floristerías del distrito se verán directamente afectadas por las expropiaciones, el malestar es palpable. Los comerciantes expresan su ansiedad, y los conservacionistas advierten del riesgo de que el aumento de alquileres termine por expulsar a los negocios tradicionales, un patrón observado en otros barrios “revitalizados” de la antigua colonia.

Las ofertas de compra a los propietarios comenzaron a principios de 2026, con una compensación de 15.377 dólares de Hong Kong por pie cuadrado, o la opción de permuta por una vivienda en el futuro complejo.

El destino del Mercado de las Flores de Hong Kong no solo decidirá la suerte de un barrio, sino que servirá como prueba de fuego para las políticas de renovación urbana de la ciudad: ¿puede Hong Kong modernizarse sin sacrificar el patrimonio y el alma de sus comunidades más queridas?

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