MADRID, ESPAÑA — La belleza efímera de las flores, símbolo de afecto y celebración, conlleva una huella ambiental significativa, desde su cultivo hasta el transporte global. Sin embargo, la industria florícola y los consumidores están adoptando proactivamente prácticas sostenibles para mitigar el impacto ecológico, enfocándose en la reducción de emisiones de carbono y la minimización de residuos, según revelan expertos en sostenibilidad.
La necesidad de esta transición es crítica. El ciclo de vida típico de las flores cortadas, especialmente aquellas importadas por vía aérea, contribuye considerablemente a las emisiones de gases de efecto invernadero. La solución reside en una serie de decisiones informadas que transforman la compra de flores en un acto de responsabilidad ambiental.
La Prioridad del Origen y la Estacionalidad
Una de las estrategias más efectivas es priorizar la compra de flores locales y de temporada. El transporte aéreo de flores de larga distancia constituye uno de los mayores contribuyentes a la huella de carbono del sector.
“Comprar flores cultivadas en la región o país acorta drásticamente la cadena de suministro”, explica la Dra. Elvira Soto, consultora ambiental especializada en agronomía. “Además, evita la dependencia de invernaderos de alta energía en invierno que requieren vastas cantidades de calefacción e iluminación artificial, un aspecto energético a menudo subestimado”.
Los consumidores pueden preguntar en florerías o visitar mercados de agricultores para identificar opciones cultivadas de manera sostenible en su proximidad. Por ejemplo, la huella de carbono de un ramo de tulipanes de cultivo local y primaveral es sustancialmente menor que la de rosas rojas importadas desde Sudamérica por avión.
Longevidad y Certificación: Más Allá del Ramo
Otro cambio fundamental se da en la elección entre flor cortada y plantas perennes. Donde las flores cortadas tienen una vida promedio de solo 5 a 10 días, las plantas en maceta (como orquídeas o suculentas) o las hierbas aromáticas perduran meses o años, aportando beneficios a largo plazo, incluyendo la absorción continua de dióxido de carbono. Se recomienda motivar a los destinatarios de regalos florales a replantar o reutilizar las macetas para extender la vida útil de la planta.
Simultáneamente, la industria se enfrenta al desafío del uso de agroquímicos. La floricultura tradicional a menudo recurre a pesticidas y fertilizantes que degradan el suelo y consumen agua en exceso. Por ello, la búsqueda de certificaciones ecológicas se vuelve esencial.
Las flores portadoras de sellos como Comercio Justo (Fair Trade), Rainforest Alliance u orgánicas garantizan prácticas de cultivo más sostenibles, menor uso de químicos y mejor gestión de recursos hídricos y energéticos. Los consumidores deben indagar proactivamente sobre el origen y las técnicas de cultivo utilizadas por su proveedor.
Minimización de Residuos Plásticos y Compostaje
El impacto ambiental no termina con la flor, sino con la gestión de residuos. El uso excesivo de envoltorios de plástico, espumas florales y cintas no reciclables genera desechos persistentes. Los floristas sostenibles están optando por materiales de empaque biodegradables, como papel reciclado o envoltorios de tela reutilizable, respondiendo a la demanda de los clientes de reducir el plástico de un solo uso.
Finalmente, una acción simple pero poderosa es el compostaje de los desechos orgánicos. Las flores y hojas desechadas en vertederos producen metano (CH₄), un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al CO₂. Al compostar, los nutrientes regresan a la tierra, cerrando el ciclo de vida de la flor de manera productiva y ecológica.
La transición hacia una cultura floral de bajo impacto requiere una colaboración consciente entre floricultores, minoristas y compradores. Elegir opciones locales, duraderas y certificadas, junto con la gestión responsable de residuos, transforma el tradicional regalo floral en un compromiso activo con el planeta, impulsando cadenas de suministro más éticas y con menor emisión de carbono.