El “exceso” de pasteles de luna en Hong Kong: una tradición que genera desperdicio masivo

Una encuesta realizada a 25.000 usuarios de la plataforma de rescate alimentario Yindii revela que el 72% de los residentes de Hong Kong recibe más pasteles de luna de los que realmente desea consumir durante el Festival del Medio Otoño, que este año se celebra el 25 de septiembre. Este fenómeno, bautizado como la “paradoja del pastel de luna”, evidencia una brecha creciente entre la generosidad de los obsequios y la demanda real. Como consecuencia, millones de estos productos terminan en la basura, agravando el ya crítico problema de desperdicio de alimentos en la ciudad.

La paradoja del pastel de luna en Hong Kong

Durante décadas, regalar pasteles de luna ha sido el gesto por excelencia para expresar respeto, gratitud y afecto en la cultura hongkonesa. Sin embargo, los datos sugieren que esta costumbre está generando más tensiones que alegrías. Según el estudio de Yindii, solo el 14% de los encuestados considera que una caja tradicional de pasteles de luna es su regalo ideal para la festividad. En contraste, el 30% preferiría recibir vales o tarjetas de regalo, el 24% optaría por cajas más pequeñas o con menos unidades, y un 20% afirma que no necesita ningún obsequio.

Mahima Rajangam Natarajan, cofundadora de Yindii, señaló que el problema no radica en la tradición en sí, sino en el desajuste entre la intención y la necesidad real. “Enviar más pasteles de luna no equivale a demostrar mayor afecto. La cuestión clave es la diferencia entre lo que se regala, lo que la gente realmente quiere recibir y el destino final de los excedentes”, explicó.

De regalo no deseado a desperdicio

Las consecuencias de este desequilibrio van más allá de una simple incomodidad social. Casi el 80% de los encuestados indicó que en su hogar sobraron pasteles de luna tras la celebración del año pasado, y el 22% admitió haber desechado productos aún sellados y aptos para el consumo.

La magnitud del desperdicio es alarmante. Según estimaciones de la organización benéfica Feeding Hong Kong, cada año aproximadamente 2,8 millones de pasteles de luna nunca se consumen. Para mitigar este problema, la entidad lleva a cabo la campaña anual “Mooncake Madness”, que recolecta los excedentes no abiertos y los redistribuye entre organizaciones benéficas. Este año, la recogida se extenderá hasta el 18 de septiembre.

Esta oleada estacional de desperdicio agrava la crisis de residuos orgánicos que enfrenta Hong Kong. Datos del Departamento de Protección Ambiental citados en el informe indican que en 2024 se enviaron a los vertederos 3.001 toneladas diarias de desperdicios de alimentos, equivalentes a casi el 30% de todos los residuos sólidos urbanos de la ciudad.

¿Por qué seguimos regalando pasteles de luna?

Si la mayoría de las personas no los desea realmente, ¿por qué continúan circulando millones de pasteles de luna cada año? La respuesta reside en el simbolismo del gesto, no en su contenido gastronómico. El pastel de luna funciona como un instrumento de obligación social: las empresas los regalan a empleados y clientes, los familiares los intercambian como símbolo de reunión, y vecinos y colegas los utilizan para mantener vínculos. Dado que “la intención importa más que el contenido”, muchos hogares reciben múltiples cajas de distintas fuentes en una misma semana, muy por encima de lo que cualquier familia puede consumir antes de que el producto se deteriore.

Soluciones emergentes: un mercado para los excedentes

El estudio también revela una disposición sorprendente entre los consumidores a adoptar soluciones. Cuando se les preguntó si estarían dispuestos a comprar pasteles de luna sobrantes, pero en buen estado, a precio reducido de hoteles, pastelerías o minoristas, el 36% respondió afirmativamente y otro 45% indicó que podría considerarlo. En total, un 81% de los encuestados no descarta esta opción.

Esta apertura está impulsando un pequeño pero creciente mercado secundario. Aplicaciones como Yindii permiten que establecimientos vendan sus excedentes en “paquetes sorpresa” a precios rebajados. La empresa afirma que su comunidad en Hong Kong ha rescatado más de 500.000 comidas y ha ayudado a los comercios a recuperar aproximadamente 17 millones de dólares hongkoneses de productos que de otro modo se habrían desechado.

No obstante, Natarajan reconoce que el precio sigue siendo un factor determinante: “La conciencia ambiental es importante, pero el ahorro económico es lo que realmente convence a muchos consumidores”.

Los minoristas responden: cajas más pequeñas y ofertas inteligentes

El mercado está reaccionando. Este año, hoteles y pastelerías de Hong Kong han lanzado colecciones de pasteles de luna con formatos notablemente más reducidos, desde lotes de cuatro a seis mini pasteles de yema hasta latas decorativas reutilizables con formas de linterna. También proliferan opciones no tradicionales: combinaciones colaborativas, versiones bajas en azúcar, y alternativas como bombones, galletas de mantequilla o cajas de té, que permiten a los compradores expresar su intención sin añadir más carga a las despensas saturadas de pasteles de luna clásicos.

Un desafío para la tradición

Por ahora, el pastel de luna sigue siendo un elemento central de la celebración del Festival del Medio Otoño en Hong Kong, y pocos prevén que la costumbre desaparezca por completo. Sin embargo, los resultados de esta encuesta indican que la forma de demostrar “cariño” podría necesitar una actualización: porciones más pequeñas, formatos más flexibles y, sobre todo, vías para que los excedentes no terminen en el vertedero.

Como concluyó Natarajan, “el verdadero reto, para esta festividad y las futuras, es preservar el espíritu de la tradición —la reunión, la gratitud, la generosidad— mientras nos liberamos de esas cajas de pasteles de luna que nadie realmente quiere”.

永生花